PRIMERA PARTE:
Estoy sentada en medio de una playa, el sol deliciosamente roza mi piel, tomo un sorbo de piña colada, veo el mar y me relajo, esto es vida… El cielo, tan azul y tan perfecto; siento como si Dios me hablara…
-¡¡LEVANTESE!!-
Un ruido parecido a golpes irrumpe mi mente… ¿Eso fue el cielo? Se estremece todo a mi alrededor, se oscurece la playa, se va todo, se va…
Despierto de un solo golpe, se oye movimiento y gritos a mi alrededor.
Ala mierda, que hora es?
Sietiendo la cara de plomo, apenas abro los ojos y medio le atino al reloj… 1/3/2005 – 2:30 AM dice la maldita pantallita verde.
Ala puta, con que razón.
-EEEEVAAAAA!!!!! Levantáte por la gran diabla! Ya nos vamos a ir y vos ni vestida estás!
NI bañada estoy, no me chinguen, a esta hora esperan que salga con cara de muñeca?
-Ya te despertaste?! Te dejé tu vestido en la mesa de noche, apurate!
Vestido? Su madre.
Agradezcan que no voy a salir con el poncho engrapado a la piel.
Me pongo un pantalón y mil suéteres, salgo a la sala. Un gentío en la sala, como que estuvieron de a 4 en los sillones, todos me ven.
Mi madre reconoce mi presencia y dice:
-Eva, te zampás ese vestido, no solo lo caro que me salió!
Veo a toda la gente riéndose y murmurar
-Esa patoja que ni bonita se puede vestir por un día
Todos se ganan una mirada que grita, cerotes.
-Ponételo!
A la gran diabla, cuando me esté muriendo de pulmonía, con mi último aliento les voy a sacar la madre diciéndoles que es su culpa.
Me meto el vestido, tacones, maquillaje… colores más cerotes. Celeste claro, parezco pastel de baby shower.
-Ya es tardísimo!! Vámonos!- oigo decir.
Veo mi reloj, 2:45. Vaya… mega tarde.
-Métanse al carro, ya voy yo!
En un relajo de cabezas, bolsas, suéteres y una asquerosa mezcla de perfumes, voy metida en el carro; una sardina enlatada se siente libre comparándose conmigo.
Y allí va el carrito, todos platicando de chismes y cosas sin sentido, veo a la ventana, los carros pasan… iremos todos al mismo lugar, cuál será la historia de cada carro que pasa a nuestro lado?
Llegamos al famoso lugar, y hace un frio de mil demonios.
Comenzamos a caminar, todos disponiéndonos al campito, los veo avanzar y alejarse….
Me quedo sola, de nuevo.
Bueno, hay que acostumbrarse, otro día que vamos a ser mi cabeza y yo.
-Eva! No pensé que fueras madrugadora- oigo una voz conocida
-Acá me tienen, más dormida que despierta, y vos Ana?
-Acá que me metieron en un vestido horrible y yo muerta de frío; de paso… no sabés a qué hora es que comienza la alborada?
- A las 4, pero vos sabés que se llena, hay que estar temprano.
-vamos, porque yo no quiero quedarme atrás de otro viejo pizado igual que el año pasado.
Una risa sale de mí, talvez este día no va a ser tan malo.
(continúa)