La hora
Oct28
Historia presentada para Lectores Chapines.
Nota:
Viene en personaje neutro.
En realidad no iba a publicarlo, lo iba a dejar que se colara entre tantas cosas que hice; por la razón que verdaderamente siento un dolor físico al leerlo.
Es personal, dolorosamente personal.
Es una historia real.
Disfruten.
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Buscando inspiración en un día en el que no hice nada.
Qué hago?
Me comprometí con una idea, de dónde me la saco?
Pienso y repienso.
Nada.
Odio que cualquier estupidez me sale a la primera, pero esto que si sirve de algo no progresa.
Veo a mis alrededores, algo que me inspire.
Relajo. El gato dormido. En una esquina un mar de papeles de tareas pendientes por hacer, vaya… que inspirador.
Me acerco a la ventana, veo a la gente pasar.
Niños trepándose a un árbol, un hombre con la mirada fija al suelo, una señora vestida de pies a cabeza en amarillo chinga-la-vista.
Menos.
Leo algo?
Acabo de terminar un libro que me prestaron, pero no siento que pueda escribir de eso.
Con una sensación de estar bailando en cemento dentro de mi mente, apenas me doy cuenta que suena mi teléfono.
-Aló?
- Hola mi cielo- la oigo decir. Paso de un estado sólido a líquido al oírla.
-Mira, mañana llego a verte
- Ah si? que bien- me oigo decir al sonreír
Se oyen voces de fondo, la llaman.
- Te hablo en un momentito, solo tengo que ir a hacer un mandado.
- Ok, no hay pena- mierda, me cagaron el momento.
- Te amo, te hablo en un momento y te veo mañana- susurra… Dios mío, me muero…
Y allí lo encuentro, el pensamiento que está al fondo de mi mente, esperando ser desentrañado.
Ella.
Me doy cuenta que no me hayo en ninguna otra parte, que mi mente no puede reaccionar ante otra sensación más que a ella y que ahorita todo lo que tenía en la mente se esfumó con la idea de verla.
Una hora para verla.
Mi mente imagina que haré en esa hora, que diré, que pasará…
Después de esa hora, mi mente volverá a navegar, a pensar, a planear.
Otra excusa.
Otra idea.
Otro regalo.
Otra forma de decir te amo.
En el resto de días soy una máquina, estoy pero a la vez no estoy.
Estudio, escribo, hablo, me río, lloro, pero es alguien más.
Alguien que necesita una parte que la complete.
Alguien que siente que su alma está con ella.
Alguien que sabe que su vida es mucho, muchísimo más que ese momento; pero que a la vez, ese momento que tanto ansía está lejos… muy lejos.
Vivo para una hora a la semana.
Es doloroso, es cruel, es lo único que tengo.
Es el verla, es el tenerla, es el amarla.
En ese momento yo sueño, yo pienso, yo imagino, yo creo
Yo amo.
Esa hora me completa, me da las fuerzas para seguir hasta el siguiente momento en el que ella esté en mis brazos, para aguantar penas, problemas, insultos y demás, para darme una razón más por la cual agradecer a Dios… por saber que hay más en mi vida.
Esa hora, es lo que me da una razón para seguir adelante, pues no es sólo mi vida la que ama, la que siente y la que sueña, tengo de la mano la vida de ella.
Esa hora, que pasa tan dolorosamente rápida, es lo único que tengo.

